Paul Klee: Actor

Como Senecio, este óleo ha de considerarse en relación con el interés del artista por el teatro y los actores. El personaje retratado recuerda a máscaras ceremoniales de Malasia, lo que confirma, de ser cierto, la importancia que el arte primitivo tiene para Klee y para los artistas que gravitan en torno a la Bauhaus.

Los rasgos exóticos del rostro y los collares que parecen adornar su cuerpo del actor indican el origen oriental del sujeto. También en este caso, como por lo demás en Senecio, el artista muestra una predilección especial por el mundo de la infancia, de los muñecos, de la fantasía infantil, punto de referencia para la Bauhaus, entendida como mundo de la libertad creadora y de la inocencia.

Como voces de la conciencia, sin embargo, esas máscaras, los actores y títeres parecen emerger y manifestarse a la luz de un poder artístico casi racionalizador, que los inserta en un sistema codificado, entre otras cosas, por el carácter serial de la repetición.

La fascinación que ejerce el teatro sobre el grupo en torno al Jinete Azul, en cuyas muestras y publicaciones también Klee había participado en el pasado, tenía su origen en primer lugar en su naturaleza de arte sintético y «total».

Siempre fuente de inspiración y reflexión, el teatro, sin embargo, sólo ocupa de manera concreta a Klee con ocasión de en la construcción de y teatrito de marionetas para su hijo Félix (el artista realiza, además de las pequeñas escenografías para el teatrito, un nutrida colección de muñecos que representan personaje de nombres extravagantes: El barbero de Bagdad, El espíritu de la caja de cerillas, La muerte, etcétera).

historia del arte

Actor, 1923.
Óleo sobre papel con óleo y tinta sobre cartón, 46,5 x 25 cm.
Zentrum Paul Klee, Berna.

Vida y obra de Paul Klee