Paul Klee: Pensando en el futuro

Tras los meses pasados en un estado de agotamiento físico y psicológico, debido al agravamiento de su enfermedad, entre el invierno y la primavera de 1936, Klee conoce una nueva y enérgica fase creativa.

Como recuerda su mujer, Lily, Klee hace un dibujo detrás de otro, presa de un furor productivo sin precedentes, casi impensable dada la grave dolencia que lo aflige (dermatoesclerosis, enfermedad difícilmente curable que produce daños a los tejidos y a la epidermis). A esta nueva fase de su arte corresponde una proliferación de estilos y modos operativos diferentes y a veces simultáneos: paisajes, jardines inverosímiles, ángeles, niños, desnudos y escenarios infernales son los temas elegidos

Esta obra muestra un desnudo femenino muy estilizado, tendido en una pose de aire clasicista, en una atmósfera de ocio y espera. Desde la segunda mitad de los años treinta, las referencias artísticas a las que más mira Klee son Matisse, Miró y Picasso, como confirman sus visitas a algunas importantes exposiciones a ellos dedicadas.

Matisse particularmente parece proyectar su sombra en esta acuarela, por supuesto junto con Picasso y sus desnudos desarticulados, de colores vivos y grandes formatos, que Klee había podido ver en una relevante muestra en Zurich en 1932.

A diferencia de Picasso, sin embargo, y de manera más próxima a Matisse, en los desnudos de Klee no hay erotismo, quizá ni siquiera materialidad; vaciados, parecen atestiguar una pérdida, una suerte de ligereza inmaterial. Surgen, pues, temas como la espera, el paso del tiempo, la esperanza, subrayados a veces por los títulos, que, como siempre, tiene para Klee gran significación en cada obra concreta.

Tal pérdida de organicidad es sin duda atribuible a la enfermedad y prefigura los denominados «parques infernales» de 1939, dibujos caracterizados por figuras deformadas, cabezas anormales y cuerpos compuestos por una única línea retorcida, en cierto modo ausentes.

historia de la pintura

Pensando en el futuro, 1937.
Carboncillo y acuarela sobre papel, imprimación de yeso y cola, con franjas de algodón aplicadas arriba y abajo, 28,8 x 49,1 cm.
Zentrum Paul Klee, Berna.